Cuando hablamos de cocina casera, las salsas son reinas absolutas. Y entre ellas, la salsa de tomate ocupa un lugar privilegiado. Ya sea para pasta, pizza, arroz o cualquier platillo con base de tomate, lograr una salsa equilibrada es clave.

Uno de los problemas más comunes al cocinar tomates —frescos, enlatados o triturados— es que pueden resultar demasiado ácidos. Esa acidez natural proviene de compuestos como el ácido cítrico, málico y ascórbico que se encuentran en esta fruta.

🔍 ¿Cómo solucionar la acidez del tomate?

La respuesta es tan simple como efectiva: agrega una pizca de azúcar. No una cucharada ni media taza, solo una pequeña cantidad, como si fuera un ingrediente secreto.

Esta pizca de azúcar:

  • Contrarresta la acidez sin endulzar demasiado.
  • Realza el sabor natural del tomate.
  • Hace que la salsa se sienta más suave y redonda al paladar.

🧑‍🍳 ¿Cuándo agregar el azúcar?

Lo ideal es hacerlo mientras se cocina la salsa, después de que los tomates hayan empezado a hervir y liberar sus jugos.
Puedes probarla y ajustar poco a poco: recuerda, la clave es equilibrar, no endulzar.

Este truco lo utilizan chefs italianos, cocineras tradicionales y amantes de la cocina casera. También puedes combinarlo con otros elementos como zanahoria rallada (que naturalmente aporta dulzor) o cebolla caramelizada.

🍝 Un detalle pequeño, una gran diferencia

Así que la próxima vez que hagas una salsa de tomate y sientas que está un poco agria o “áspera”, no lo pienses dos veces: una pizca de azúcar puede ser el toque mágico que estabas buscando.
¡La cocina está llena de estos secretos simples que transforman tus platos en algo espectacular!

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