En el mundo de la parrilla, cada detalle cuenta, desde el tipo de carbón hasta el corte de carne. Pero uno de los elementos más importantes —y a la vez más ignorados— es el tipo de sal que se utiliza. La sal gruesa se ha convertido en la favorita de parrilleros y chefs por su capacidad de realzar el sabor sin alterar la textura ni resecar la carne.

Cristales grandes, mejores resultados

La sal gruesa se caracteriza por tener cristales de gran tamaño, lo que le permite permanecer sobre la superficie de la carne sin disolverse tan rápido. Esto es especialmente útil cuando la carne se expone al intenso calor de la parrilla, ya que:

  • Se distribuye de manera uniforme,
  • No penetra de golpe,
  • Ayuda a formar una costra crujiente y sabrosa.

Mejor control sobre la sazón

A diferencia de la sal fina, que se absorbe de inmediato y puede salar en exceso, la sal gruesa actúa gradualmente. Esto te permite tener un mayor control del punto de sal, evitando que la carne quede salada o seca.

Conserva jugos y realza el sabor

Los cristales grandes permiten que la carne se selle correctamente sin perder humedad. El resultado es una pieza jugosa por dentro y llena de sabor por fuera, con ese toque parrillero característico.

Ideal para cortes gruesos

Su uso es especialmente recomendado en:

  • Ribeye
  • T-bone
  • Arrachera
  • Picaña
  • Costillas

En estos cortes, la combinación de fuego directo y sal gruesa crea una textura espectacular.

Conclusión

Si quieres llevar tu parrilla a un nivel profesional, la sal gruesa es un ingrediente imprescindible. Su lenta disolución, su capacidad para potenciar el sabor y su aporte en la formación de una costra perfecta hacen que cualquier carne alcance su máximo potencial.

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