Agregar sal al café puede parecer un sacrilegio para los puristas, pero tiene una explicación química muy interesante. La sal no se usa para salar la bebida, sino para equilibrar su sabor y reducir el amargor sin necesidad de añadir azúcar.

1. El papel de la sal en la percepción del sabor

La sal bloquea parcialmente los receptores gustativos asociados al amargor. Al hacerlo, permite que los sabores dulces y aromáticos del café destaquen más.

Esto significa que una pizca de sal:

  • suaviza la intensidad amarga
  • redondea el perfil aromático
  • hace el café más agradable sin alterar su esencia

Incluso chefs como Alton Brown han respaldado esta técnica.

2. En qué cafés funciona mejor

Este truco es especialmente útil en:

  • cafés de tueste muy oscuro
  • café instantáneo
  • café de baja calidad
  • cafés elaborados con agua muy mineralizada
  • preparaciones donde el amargor queda muy marcado

En todos estos casos, la sal ayuda a equilibrar el sabor.

3. Cómo aplicar la pizca correctamente

La clave está en la cantidad:

  • Solo una pizca mínima (aprox. 0.2 g).
  • Se agrega antes o después de preparar el café.
  • Se disuelve instantáneamente sin dejar sabor salado.

Usar más cantidad arruina el efecto y vuelve la bebida desagradable.

4. Por qué funciona tan bien

El café contiene compuestos amargos como la cafeína, los ácidos clorogénicos y otros derivados del tueste. La sal enmascara parte de esa percepción amarga y permite que el café se sienta más suave y balanceado.

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