En la alta cocina y en la gastronomía profesional, el menú es una experiencia diseñada, no solo una lista de platillos. El orden en que se sirven los alimentos cumple una función clave: evitar el cansancio del gusto y mantener al comensal atento y receptivo durante toda la comida.
1. Qué es la fatiga del gusto
La fatiga del gusto ocurre cuando los receptores sensoriales se saturan por sabores intensos, repetitivos o mal secuenciados.
Cuando esto sucede:
- Los sabores se perciben menos
- Los matices se pierden
- El disfrute disminuye
Por eso, incluso un platillo bien ejecutado puede “no sentirse” si llega en el momento incorrecto.
2. Cómo se estructura un menú correctamente
Un menú bien pensado suele seguir esta lógica:
- Entradas ligeras: despiertan el apetito
- Platillos intermedios: aumentan complejidad
- Plato fuerte: máxima intensidad controlada
- Postre: cierre suave, dulce o refrescante
Este recorrido permite que el paladar avance sin saturarse.
3. El papel del contraste y la progresión
No solo importa la intensidad, también el contraste:
- Texturas suaves antes de crujientes
- Ácidos antes de grasos
- Sabores delicados antes de especiados
La progresión evita que un sabor opaque al siguiente.

4. Menús de degustación y alta cocina
En los menús de degustación, este principio es aún más evidente.
Cada platillo prepara al siguiente, y el chef controla:
- Cantidades
- Intensidad
- Temperatura
- Ritmo del servicio
El objetivo es mantener la atención y el placer hasta el final.
5. Qué pasa cuando el orden falla
Un mal orden puede provocar:
- Sensación de pesadez prematura
- Pérdida de interés
- Saturación del paladar
- Mala percepción general del menú
No es un error de cocina, sino de diseño gastronómico.
6. Aplicación en casa
Este principio también funciona en comidas cotidianas:
- Empieza con algo ligero
- Evita servir lo más fuerte al inicio
- Deja los sabores intensos para el momento adecuado
- Cierra con algo fresco o suave
Pequeños ajustes mejoran mucho la experiencia.
Conclusión
El orden de servicio no es protocolo, es técnica sensorial.
Un menú bien estructurado guía al paladar, evita la fatiga y permite disfrutar cada platillo en su mejor momento. En gastronomía, tan importante como cocinar bien… es saber cuándo servir cada cosa.


