El huevo es uno de los alimentos más completos y delicados en la cocina.
Aunque su cascarón parece duro y protector, en realidad es una estructura porosa, diseñada por la naturaleza para permitir el intercambio de gases durante el desarrollo del embrión.

Esta característica tiene consecuencias directas en su almacenamiento y sabor.

1. La estructura real del cascarón

El cascarón del huevo está compuesto principalmente de carbonato de calcio y contiene miles de microporos.
Estos poros permiten que el huevo:

  • Libere dióxido de carbono
  • Intercambie oxígeno
  • Mantenga su interior vivo en estado fresco

Pero esa misma función lo vuelve vulnerable a olores externos.

2. Cómo se absorben los olores

En un refrigerador, los olores no son estáticos.
Moléculas aromáticas de alimentos como:

  • Cebolla
  • Ajo
  • Pescado
  • Quesos fuertes

Se dispersan en el aire y pueden penetrar lentamente por los poros del cascarón.
Con el tiempo, estas moléculas alcanzan el interior del huevo y alteran su aroma natural.

3. Impacto en el sabor

Aunque el huevo no “huele mal”, sí puede desarrollar sabores extraños o ajenos.
Esto se nota especialmente en:

  • Huevos cocidos
  • Preparaciones suaves como omelettes
  • Repostería delicada

El sabor cambia sin que el huevo esté descompuesto.

4. Almacenamiento correcto del huevo

Para evitar la absorción de olores:

  • Guarda los huevos en su cartón original
  • Evita colocarlos cerca de alimentos muy aromáticos
  • No los guardes sueltos en el refrigerador
  • Mantén el refrigerador limpio

El cartón actúa como una barrera adicional contra olores.

5. Por qué no se lavan antes de guardarlos

Lavar el huevo elimina la cutícula natural que sella parcialmente los poros.
Sin esta capa, el huevo absorbe olores y humedad con mayor facilidad.

Por eso se recomienda lavarlos solo antes de usarlos.

Conclusión

El huevo no es un alimento hermético.
Respira, intercambia gases y puede absorber olores del entorno.

Comprender esta característica permite almacenarlo mejor, conservar su sabor y respetar su naturaleza.
En cocina, pequeños detalles como este marcan la diferencia entre un ingrediente correcto y uno bien tratado.

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