En gastronomía existe una idea equivocada: que entre más ingredientes o pasos tenga un platillo, más difícil es. En realidad, ocurre lo contrario. Los platillos simples son los que más evidencian el nivel técnico de quien cocina.
Menos ingredientes, más responsabilidad
Cuando una receta contiene pocos elementos —por ejemplo, arroz, sal y agua— cada decisión importa.
No hay salsas que equilibren errores ni especias que disimulen un punto mal logrado.
En estos casos, el cocinero depende totalmente de:
- La calidad del ingrediente
- El control del fuego
- El tiempo exacto
- La correcta sazón
Ejemplos clásicos de dificultad oculta
- Un huevo perfectamente cocido
- Un arroz suelto y aromático
- Una pasta con solo mantequilla y queso
- Una verdura asada en su punto
Son recetas aparentemente sencillas, pero dominarlas requiere práctica y conocimiento.

Por qué la cocina profesional valora lo simple
En restaurantes de alto nivel, los platillos simples se usan como prueba de técnica. No buscan impresionar con complejidad, sino con precisión, equilibrio y respeto al producto.
Un error mínimo se percibe de inmediato.
Conclusión
Cocinar bien no es hacer mucho, sino hacer lo esencial de forma impecable.
La verdadera maestría culinaria se demuestra cuando un platillo simple funciona a la perfección.


